El pasado sábado 14 de marzo a las 3:30 de la mañana, en la calle 9 norte y la 4 poniente del Centro Histórico de Puebla, una patrulla modelo Dodge tipo pick up de la Policía Municipal, perteneciente al grupo Panteras, adscritos a la corporación denominada “Canófilos”, atacó brutalmente a los escritores y periodistas Álvaro Solís, Miguel Ángel Andrade Torres y Federico Vite; posteriormente, los esposaron y privaron de la libertad durante una hora mientras los torturaban física y psicológicamente; en seguida, los amenazaron de muerte y los arrojaron en un lote baldío cercano a la vía Atlixcáyotl.
Los tres agraviados se dirigían a su domicilio cuando la patrulla referida les ordenó que se detuvieran. De la unidad descendieron cuatro policías; uno de ellos tenía el rostro cubierto con un pasamontañas y fue quien encañonó a Álvaro Solís; otro de los “canófilos” arrebató la cartera a Andrade, quien preguntó, ¿qué buscas? El guardia contestó: “droga”. “No la vas a encontrar”, expuso de nueva cuenta Andrade. El policía golpeó con la mano abierta el rostro de Andrade. “Cállate, cabrón”, le espetó amenazante. Andrade pidió que no lo golpearan porque no estaba haciendo nada malo y pudo percatarse del rostro de su agresor. En ese momento, Federico Vite pidió que no golpearan a Andrade, que los guardias explicaran de qué se trataba esta revisión e intentó alejar al policía que custodiaba a Miguel, pero de inmediato comenzaron a golpearlo tres de los policías. Vite dijo que él era reportero del Diario Intolerancia. “Ustedes son los culpables de que la policía parezca humillada”, dijo uno de los policías. “Nada más con golpes aprenden a quedarse callados. No que muy vivo cabrón”, dijo otro guardia y comenzaron a esposar tanto a Vite, como a Solís y Andrade. Ya que estaban en el piso, los policías golpearon a los tres agraviados a patadas y pisotones. Cuando Vite se identificó como reportero, uno de los policías reaccionó violentamente e inicio una sarta de brutales golpes.
Los tres fueron subidos a la camioneta a empujones; ya en la batea de la patrulla, los policías caminaban sobre las espaldas de los tres detenidos. Durante los cuarenta minutos que duró el recorrido los tres escritores y periodistas fueron golpeados e insultados. Los “canófilos” se ensañaron con Vite cuando éste refirió que era reportero y lo amenazaron durante todo el trayecto con agresiones verbales e intimidaciones como ¿te crees muy cabrón sólo porque eres periodista? Ahora vas a aprender a callar”; “¿crees que por ser de la prensa no te vamos a partir la madre?”, “los periodistas se siente muy chingones pero a nosotros nos la pelan”, “”
Ya en el lote baldío, cercano a Plaza W, los policías quitaron las esposas a Solís, hicieron que caminara aproximadamente 20 metros en línea recta y se sentara en una piedra. “Si volteas, te quebramos”, ordenó el policía; en seguida, quitaron las esposas a Andrade, también lo llevaron a la piedra y le ordenaron a Solís que pusiera el pie sobre él. De igual manera, le dijeron: “No voltees, si no te lleva la verga”. Finalmente, le quitaron las esposas a Vite; lo empujaron y cayó de la camioneta.
A Solís le robaron 500 pesos, a Andrade un celular y 500 pesos. A los tres los amenazaron de muerte si los veían usando celulares o si alguno de ellos se acercaba a la carretera a pedir ayuda. Finalmente, llegaron a Plaza W, donde varios reporteros acudieron en su auxilio.
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